domingo, 1 de agosto de 2010

Capitulo I : El Principio

Y en el principio no había nada... en este caso sí. Yo.

Catorce años viviendo en la capital, la típica historia. Salí del colegio, quería estudiar y me fui de mi casa mil kilometros al norte a la Universidad. Toda una aventura. Al principio eran cuatro años, cuando llegué las condiciones habían cambiado y ahora serían cinco. Bueno, un año más uno menos que más da! Y así llegué a los catorce años... no estudiando obviamente! A los 5 años egrese, me titulé y me quedé trabajando. Viviendo la vida del "adulto joven" profesional, viviendo en departamento compartido, nada mal.
Los recuerdo como años muy entretenidos.

Con 28 años me vino la comezón de la casa propia y así lo hice. Crédito hipotecario e inversión!! El siguiente paso llenar el espacio con  adquisiciones domésticas.

Y así pasaron mas años.

Unos más difíciles que otros, relaciones van, relaciones vienen... trabajos van, trabajos vienen. Hasta que en un momento la inercia me fue comiendo y aunque hacía mil cursos, salía, conocía gente un vacío se abría paso a mis veityciempres.

No sé cuantos años tenía cuando comenzó mi vida en el ciberespacio. Primero con ICQ, luego MSN, Blogger (obvio), hasta caer en la gran civilización facebook. En aquel entonces mi buena autoestima me tenía saliendo con uno que otro especimen pero sin compromisos. Hasta el día aquel... un buen día de Julio en que me llega un mensaje interno vía "face" que se titulaba "pregunta de identidad".

Todos tenemos en nuestra historia amores platónicos, sobre todo aquellos de niños inocentes que no eran capaces más que mirarse, sonreír e inventar mil excusas para verse (no creo que ocurra en las generaciones actuales). Yo tuve uno. Lo recordé siempre, y fue precisamente aquel individuo el que me escribió 20 años después si era yo aquella niña del colegio.

Cual cuento de hadas todo ocurrió muy rápido. Yo viajaba ese fin de semana cerca de donde vivía, nos encontramos en un café para recordar viejos tiempos, y explosión inmediata, miles de emociones reprimidas se soltaron, uff!! Amor eterno!!! Qué más señales! Era el hombre de mi vida, aquel que llenaba los vacíos que venía sintiendo.

A los 5 días me pidió matricidio, perdón, matrimonio.

Como yo estaba en la capital y él no, se puso a ver opciones como loco para estar junto a mí., yo, la única, la mujer que toda su vida había buscado. Aquella de calcetas blancas y trenzas que se paseaba por el patio del colegio y que el miraba embelezado tres años seguidos.

Y consiguió el traslado, el problema fue que el traslado era al fin del mundo.

Bajo la filosofía femenina, la que alguna vez tuve, nada material podía atarme a no vivir mi felicidad.Ahí estaba el pasaje al "vivieron juntos para siempre". Así que mientras él me esperaba y armaba nuestro nido de amor yo tenía que deshacerme de todas mis cosas, renunciar a mis trabajos, mandar mi ropa, libros y otros. Vendí casi todo a precio de huevo, regalé y casi tiré a la chuña lo que tenía, puse en arriendo mi departamento, llevé mis mascotas a casa de mis padres. Y partí.



Compré un boleto de avión y deje todo por amor.

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