martes, 3 de agosto de 2010

Capítulo III: Rumbo al fin.

Recuerdo claramente ese día, despertar y saber que mi rumbo cambió completamente sin ticket de regreso, sin vuelta atrás. Todo ese último mes había sido agotador, desarmar 14 años en 30 días era una meta enorme y absolutamente desgastante. No puedo quejarme recibí mucha ayuda, así como también muchos consejos. Sin embargo mis oídos estaban cerrados, había una sóla voz que escuchaba y no era precisamente la mía. Viendo las cosas en perspectiva puedo darme cuenta de mi primer error, convertí a un hombre en mi fe. Sí, en mi fe, pues era él en quien yo creía y era por él quien yo dejaba todo ciegamente, sin pruebas, sin referencias, sin lógica, pura y absolutamente fe.

Y así fue como muchas palabras de personas con mas experiencia (y prudencia) se convirtieron en  "ruidos" que mi audición selectiva descartaba.

Esa mañana partimos con mi familia rumbo al aeropuerto. Recuerdo cuando subí al avión, era mi primer vuelo hacia el sur y no hacia el norte. Todo el viaje lo pasé pegada a la ventanilla, ví islas, volcanes, hielos eternos, admiré la blancura interminable de esos parajes y luego todo se nubló hasta que se anunció el aterrizaje. De pronto el avión comenzó a moverse bruscamente, luego ví el mar, y luego un gran espacio seco, tierra desnuda, dañada se abria ante mis ojos... ¡que desolación!. Inevitablemente se vinieron a mi cabeza aquellos versos de Gabriela Mistral  que fueron inspirados por estas mismas, desoladas y quemadas tierras.

El avión aterrizó moviendose bastante. Podía darme cuenta del viento que corría allá fuera. Bajé a buscar mi  maleta. Temblaba como una hoja, muchos sentimientos se agolpaban en mi estómago y fluian por mis manos temblorosas. Esperaba mi maleta cuando lo ví acercarse. Me abrazó y sentí la seguridad de estar en casa, en sus brazos protectores que prometieron que nunca jamás me abandonarían.

lunes, 2 de agosto de 2010

Capítulo II: De catalogos, manuales y entrenamientos.

Hay dos cosas que siempre vienen adjuntas a productos o actvidades a iniciar. Un manual o catálogo y los entrenamientos básicos.
Soy una convencida de que todas las mujeres necesitamos un curso básico de la mente masculina. En él aprenderíamos por ejemplo el significado real de las frases típicas de estos especímenes como por ejemplo "para siempre"= "por ahora" , "eres lo más importante en mi vida" incluye la acepción "mientras te necesite", "toda la vida"= "ahora", "nunca te dejaré" incluye la acepción "mientras tanto", "soy super simple" = "soy complicadísimo". Si yo hubiese sabido esto creo que el porrazo no hubiese sido tan duro.

Por otro lado esta el tema de los catálogos y manuales. Cuando compramos un producto generalmente viene con un pequeño librito que dice se prende aquí, se apaga aquí, no moje, no exponga al sol, etc. Y además nos entrega una serie de aspectos positivos de nuestra nueva adquisición y que generalmente corresponde a la descripción de dicho producto. Si esto no es así lo devolvemos por defectuoso.
Bueno, en el mercado humano procedemos de similar manera, nos enamoramos y nos conocemos entregando nuestras características y defectos al otro en forma "relativamente honesta" digo relativo porque siempre nos adornamos un poquito y mostramos preferentemente nuestras virtudes. 
En mi caso leí el catálogo y el manual de instrucciones y quedé anonadada por el producto que estaba adquiriendo, era casi como ganarse la lotería y con pozo acomulado! Pero mi producto venía defectuoso.

Yo creo que incluso puede ser que el catálogo correspondía a otro producto y que hubo un error en el embalaje. Lo peor es que no tenía derecho a devolución o cambio.

domingo, 1 de agosto de 2010

Capitulo I : El Principio

Y en el principio no había nada... en este caso sí. Yo.

Catorce años viviendo en la capital, la típica historia. Salí del colegio, quería estudiar y me fui de mi casa mil kilometros al norte a la Universidad. Toda una aventura. Al principio eran cuatro años, cuando llegué las condiciones habían cambiado y ahora serían cinco. Bueno, un año más uno menos que más da! Y así llegué a los catorce años... no estudiando obviamente! A los 5 años egrese, me titulé y me quedé trabajando. Viviendo la vida del "adulto joven" profesional, viviendo en departamento compartido, nada mal.
Los recuerdo como años muy entretenidos.

Con 28 años me vino la comezón de la casa propia y así lo hice. Crédito hipotecario e inversión!! El siguiente paso llenar el espacio con  adquisiciones domésticas.

Y así pasaron mas años.

Unos más difíciles que otros, relaciones van, relaciones vienen... trabajos van, trabajos vienen. Hasta que en un momento la inercia me fue comiendo y aunque hacía mil cursos, salía, conocía gente un vacío se abría paso a mis veityciempres.

No sé cuantos años tenía cuando comenzó mi vida en el ciberespacio. Primero con ICQ, luego MSN, Blogger (obvio), hasta caer en la gran civilización facebook. En aquel entonces mi buena autoestima me tenía saliendo con uno que otro especimen pero sin compromisos. Hasta el día aquel... un buen día de Julio en que me llega un mensaje interno vía "face" que se titulaba "pregunta de identidad".

Todos tenemos en nuestra historia amores platónicos, sobre todo aquellos de niños inocentes que no eran capaces más que mirarse, sonreír e inventar mil excusas para verse (no creo que ocurra en las generaciones actuales). Yo tuve uno. Lo recordé siempre, y fue precisamente aquel individuo el que me escribió 20 años después si era yo aquella niña del colegio.

Cual cuento de hadas todo ocurrió muy rápido. Yo viajaba ese fin de semana cerca de donde vivía, nos encontramos en un café para recordar viejos tiempos, y explosión inmediata, miles de emociones reprimidas se soltaron, uff!! Amor eterno!!! Qué más señales! Era el hombre de mi vida, aquel que llenaba los vacíos que venía sintiendo.

A los 5 días me pidió matricidio, perdón, matrimonio.

Como yo estaba en la capital y él no, se puso a ver opciones como loco para estar junto a mí., yo, la única, la mujer que toda su vida había buscado. Aquella de calcetas blancas y trenzas que se paseaba por el patio del colegio y que el miraba embelezado tres años seguidos.

Y consiguió el traslado, el problema fue que el traslado era al fin del mundo.

Bajo la filosofía femenina, la que alguna vez tuve, nada material podía atarme a no vivir mi felicidad.Ahí estaba el pasaje al "vivieron juntos para siempre". Así que mientras él me esperaba y armaba nuestro nido de amor yo tenía que deshacerme de todas mis cosas, renunciar a mis trabajos, mandar mi ropa, libros y otros. Vendí casi todo a precio de huevo, regalé y casi tiré a la chuña lo que tenía, puse en arriendo mi departamento, llevé mis mascotas a casa de mis padres. Y partí.



Compré un boleto de avión y deje todo por amor.